El legendario músico Ozzy Osbourne murió el 22 de julio de 2025, a los 76 años, en su casa rodeado de su familia.
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La noticia fue confirmada por sus familiares, quienes pidieron respeto y privacidad en este momento tan doloroso. La muerte de Ozzy Osbourne ocurre tan solo unas semanas después de su concierto final junto a Black Sabbath, celebrado en su ciudad natal.
Ozzy Osbourne ofreció su último show el pasado 5 de julio en Birmingham, Inglaterra, junto a los miembros originales de Black Sabbath. Este concierto, llamado Back to the Beginning, fue un homenaje a sus orígenes y al legado del heavy metal. Durante el show, Ozzy apareció visiblemente débil, sentado en un trono. Sin embargo, su voz y actitud demostraron la misma fuerza que lo convirtió en leyenda. El público lo ovacionó, sabiendo que sería la última vez que lo verían en el escenario.
Ozzy Osbourne fue mucho más que un cantante. Fue pionero de un género musical que cambió la historia: el heavy metal. Como vocalista de Black Sabbath, lanzó álbumes que definieron el sonido del metal, como Paranoid, Master of Reality y Vol. 4. Más adelante, su carrera como solista también fue un éxito rotundo, con canciones como Crazy Train, Mr. Crowley y No More Tears. Su estilo provocador, su voz inconfundible y su conexión con el público lo convirtieron en una figura única.
Además de su carrera musical, Ozzy también fue una figura de la cultura popular. Protagonizó junto a su familia el reality show The Osbournes, emitido en MTV, donde mostró su lado más humano y excéntrico. Esa mezcla de oscuridad y humor fue parte de su encanto. Durante décadas, su figura trascendió la música, convirtiéndose en un ícono global del entretenimiento.
En sus últimos años, Ozzy enfrentó múltiples problemas de salud. Fue diagnosticado con Parkinson, sufrió caídas graves y tuvo varias cirugías en la columna. A pesar de eso, jamás abandonó del todo los escenarios ni a sus fans. Su última presentación fue prueba de su compromiso con la música y su deseo de despedirse como merecía. Aunque muchos pensaron que ya no volvería a cantar en vivo, él sorprendió a todos con una última actuación emotiva y poderosa.
Ozzy vivió cada etapa de su enfermedad con valentía. En entrevistas, hablaba abiertamente sobre el dolor físico, pero también sobre la necesidad de seguir. Quería terminar su carrera con dignidad y de frente a su público. Así lo hizo, dejando una huella profunda tanto en el escenario como fuera de él.
El show del 5 de julio fue más que un concierto: fue una despedida histórica. Se celebró en Villa Park, en Birmingham, la ciudad donde nació Black Sabbath y donde comenzó toda la historia. Asistieron miles de personas de todas partes del mundo, sabiendo que sería la última vez que verían a Ozzy en vivo. Tocó junto a sus compañeros originales y cerró la noche con los clásicos que definieron su carrera. Fue un momento cargado de emoción, lágrimas y gratitud.
El evento reunió a generaciones de fanáticos, desde los más veteranos hasta jóvenes que crecieron escuchando su música. La energía en el lugar fue indescriptible. Ozzy, a pesar de sus limitaciones físicas, se entregó completamente. Esa noche, quedó claro que su legado permanecerá vivo por siempre.
La noticia de su fallecimiento rápidamente se volvió tendencia mundial. Medios internacionales, artistas y fanáticos llenaron las redes con homenajes y recuerdos. Muchos destacaron su influencia en el rock, mientras otros recordaron su lado más humano y auténtico. Bandas actuales agradecieron su ejemplo. Críticos lo describieron como uno de los artistas más importantes de la música moderna.
Ozzy Osbourne no solo marcó una era, sino que ayudó a crear un movimiento cultural. Su música, su actitud y su visión transformaron el rock para siempre. Su partida deja un vacío inmenso, pero también una obra inmortal que seguirá inspirando a nuevas generaciones.