Descubrir música nueva siempre ha sido una de mis partes favoritas de estar cerca de la escena local. En 2025, escuchar bandas panameñas no fue solo un ejercicio de curiosidad, sino una experiencia que me recordó por qué el rock, en todas sus forma, sigue siendo un espacio de catarsis, identidad y conexión.
Estas son cinco bandas que conocí este año y que, por distintas razones, se quedaron conmigo.
También te recomendamos leer: “Skillet alcanza el puesto #1 en Billboard”
Fue una de esas bandas que desde la primera escucha te dejan claro que hay una intención detrás de cada sonido. Es una banda panameña de metalcore, formada en 2024, que toma la base clásica del género y la expande con elementos sinfónicos, góticos y melódicos.
Lo que más me llamó la atención es cómo su música se siente casi cinematográfica. No es solo agresión o técnica: cada canción parece querer contarte algo, llevarte de la mano por una historia cargada de tensión, oscuridad y emoción. Es de esas propuestas que te envuelven y no te sueltan hasta que termina el track.
Conocí a Adding in the Loop en 2025, el mismo año en que se formaron, y desde entonces se convirtieron en una de esas bandas que siento muy cercanas. Su sonido se mueve dentro del rock alternativo, pero con raíces claras en el nu metal.
Sus influencias no se sienten forzadas ni copiadas, sino reinterpretadas desde un lugar honesto. Hay introspección, pero también rabia. Letras que hablan de relaciones, rupturas y contradicciones diarias, acompañadas de riffs que golpean directo.
Clavo es ruido, actitud y cero disculpas. Una banda de hardcore punk basada en Ciudad de Panamá que representa ese lado más crudo y subterráneo de la escena.
Lo que me atrapó de Clavo es que no intenta agradar. Su propuesta es directa, agresiva y honesta, como debe ser. Es música que no busca comodidad, sino sacudirte, incomodarte y recordarte que la escena sigue viva y haciendo ruido.
Cutleaps fue una grata sorpresa. Una banda panameña de rock alternativo que juega con contrastes de forma muy natural. Voces mezzo-soprano y guturales, melodías pegajosas y una mezcla de influencias que se sienten realmente diversas.
Con cinco personas con visiones distintas, en lugar de chocar, esas diferencias construyen algo más grande. Su música cambia, se transforma y te mantiene atento. Es de esas bandas que no puedes encasillar fácilmente, y eso, para mí, siempre es una buena señal.
Luna en Piscis tiene una vibra completamente distinta al resto de esta lista, y quizás por eso me marcó tanto. Es una banda de indie rock / shoegaze que te transporta a otro espacio: uno donde el amor, el desamor, la nostalgia y los vínculos reales se sienten más intensos.
Escucharlos es como entrar en una atmósfera paralela hecha de melodías etéreas y distorsiones suaves, casi como pequeñas partículas de serotonina flotando en el aire. Su tercer sencillo, “Y si se acaba el mundo”, resume muy bien esa sensación de dejarse llevar y conectar.
Estas cinco bandas no suenan igual, no vienen del mismo lugar ni buscan lo mismo, y eso es precisamente lo que más me gusta. Conocerlas en 2025 fue una confirmación de que la escena panameña sigue creciendo, mutando y encontrando nuevas formas de expresarse.
Si algo me dejó este año es la certeza de que vale la pena prestar atención a lo que se está creando localmente. Hay mucho talento, mucha emoción y muchas historias que todavía están empezando a contarse.